La Plataforma Trans califica de espantosa violación de los DDHH de las personas trans en Hungría

Mar Cambrollé

Tras conocer la aprobación en el día de ayer por parte del Parlamento Húngaro, liderado por el ultraderechista Orbán, de una ley que impide modificar el sexo con el que los ciudadanos aparecen identificados en los documentos oficiales, bloqueando así el reconocimiento legal del cambio de sexo, en una medida que afecta a unas 30.000 personas trans en el país.

 

La Federación de Colectivos Trans de España, Plataforma Trans, ha mostrado su indignación y preocupación ante este grave atentado contra los DDHH de la población trans residente en Hungría, país liderado por el ultraderechista Viktor Orbán que se ha convertido en autentico referente anti derechos de las minorías étnicas, personas migrantes y contra la diversidad sexual.

 

Este nuevo paso dado por el gobierno ultraderechista de Orbán tendrá un alto impacto en la vida de las personas trans en Hungría y limitara gravemente sus posibilidades de inserción social y laboral, al quedar presas de una identidad legal que no se corresponde con su verdadero sexo.

 

Por todo ello y al ser Hungría un país miembro de la Unión Europea, desde la Plataforma Trans exhortamos a los organismos europeos competentes a que actúen y hagan valer el compromiso que todos los países han suscrito y están obligados a cumplir en materia de derechos humanos como miembros de pleno derecho, tales como la Carta de Derechos Humanos de la Unión Europea y el Convenio Europeo de DDHH.

 

El derecho al reconocimiento legal de la identidad es un derecho inalienable y asociado al derecho a la vida privada, la integridad física y a la dignidad humana, reconocido en múltiples directivas europeas. Los Estados han de proteger este derecho y no menoscabarlo”, Declara Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma Trans. “Exigimos a las instituciones europeas la misma contundencia que tienen para hacer cumplir el acervo económico, la tengan también para hacer cumplir el acervo europeo en derechos humanos ante sus Estados miembros”. Concluye Cambrollé.