La exhumación de la fosa común de Pico Reja y de identificación de los cuerpos costará 1,2 millones de euros

Se contratará un servicio técnico especializado de arqueólogos, antropólogos forenses y físicos e historiadores, en todo momento se respetará la voluntad de las familias de las víctimas con respecto a los cuerpos identificados y se construirá un columbario como monumento homenaje en el mismo lugar que ocupa la actual fosa común

  • La delegada Adela Castaño reitera que los trabajos están garantizados con recursos municipales y confía en la pronta rúbrica del convenio con la Junta y la Diputación para que se sumen a su financiación y que el Estado concrete, asimismo, su compromiso al respecto    

 

La Junta de Gobierno Local ha aprobado hoy, por iniciativa del Área de Igualdad, Educación, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos, los pliegos y, por tanto, la licitación pública de un servicio técnico para la exhumación e identificación genética de los cuerpos de la fosa común de Pico Reja, sita en el Cementerio de San Fernando, donde se encontrarían enterrados 1.103 represaliados y represaliadas de la guerra civil española y años posteriores de la dictadura franquista, según apuntan historiadores.

 

La licitación se realiza por importe de 1,2 millones de euros en cuatro anualidades y garantiza el inicio de los trabajos y su final, “dado el compromiso adquirido por este gobierno con las familias de las víctimas y con independencia de que la Diputación Provincial de Sevilla y la Junta de Andalucía contribuyan a su financiación tal y como se comprometieron y queda por formalizar mediante la firma de un convenio, y de que la Administración central se sume al proyecto, tal y como anunció”, según ha comentado la delegada del ramo, Adela Castaño.

 

La empresa que resulte adjudicataria habrá de incluir como mínimo en su equipo un historiador, 5 profesionales de Antropología Forense y Física, 5 de Arqueología y 10 trabajadores y trabajadoras auxiliares de apoyo. Con las máximas garantías de rigor científico, ejecutará prospecciones, recogidas en superficie, excavaciones en la fosa, exhumaciones y recuperaciones de cuerpos y restos. Asimismo, deberá preservar y custodiar, también con todas las garantías científicas, las muestras de restos óseos y muestras biológicas tomadas a los familiares hasta su entrega a la Universidad de Granada para su identificación genética.

 

El proyecto se desplegará a lo largo de cuatro años en tres fases. La primera atañe a la exhumación en sí y la identificación de los cuerpos, con trabajos que incluyen: la excavación arqueológica; intervención sobre los restos encontrados (la excavación y la identificación directa e individualizada de estos cuerpos determinarán si son o no represaliados o represaliadas); exhumación (identificación, registro de huellas sobre violencia y extracción individual de cada cuerpo o resto); antropología forense (es decir, fijar sexo, edad, patologías o anomalías); análisis antropológico de manera en laboratorio; y conservación y protección para preservar estos restos óseos y análisis de ADN. La segunda fase consistirá en la realización de un informe final como lógica contribución a la historia de la represión franquista. Y la última fase será el destino final de los restos.

 

Con respecto a los cuerpos que efectivamente hayan sido identificados se respetará en todo momento el deseo de las familias. Sobre los restos no identificados y/o que los familiares expresen el deseo de permanecer en el mismo lugar, se inhumarán en un espacio autorizado con indicaciones técnicas adecuadas para identificaciones en un futuro. Tras finalizar los trabajos, se repondrá el espacio como lugar expositivo y explicativo del significado histórico de esta fosa. La adjudicataria, asimismo, deberá presentar una propuesta para la reconstrucción del enclave actual que incluya un columbario de homenaje a las víctimas.

 

Castaño ha abundado en que el fin último de esta exhumación e identificación de los cuerpos es “dignificar la memoria de las personas que fueron arrojadas allí en la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura franquista, darles un entierro digno y atender las peticiones de sus familiares”. La delegada, por último, ha considerado que se da “un paso histórico en materia de Memoria Histórica tanto en la ciudad de Sevilla como en el resto de Andalucía y España, por las dimensiones y el número tan elevado de cuerpos de represaliados y represaliadas depositados en la fosa común Pico Reja”, y ha agradecido la espera de las familias y el trabajo de las asociaciones y entidades memorialistas.

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